Durante el mes de junio, la Cámara de Representantes retomó, luego de medio año, el debate final de la ley de víctimas. Pasaron siete sesiones plenarias para que la discusión pudiera terminarse, y, de ellas, en sólo tres hubo debate de fondo alrededor del proyecto, que terminó siendo aprobado según las indicaciones del Gobierno. Posteriormente, en la Comisión de Conciliación se acordó que se votaría principalmente el texto aprobado en el Senado, con algunas inclusiones del de la Cámara, pero al final, el proyecto fue archivado tras una petición expresa del Ejecutivo que esgrimió razones fiscales. Esta es la cronología de un difícil trámite en la Cámara de Representantes.
Después de tres veces de estar incluido en el orden del día de la plenaria de la Cámara de Representantes, se empieza a discutir el proyecto de ley. Durante varias horas los ponentes – el liberal Guillermo Rivera y el conservador Humberto Mantilla– presentan sus versiones de la iniciativa, pero no hay tiempo para votar.
Por quinta vez, el proyecto va a la plenaria. No hay quórum para deliberar y se vuelve a aplazar la discusión.
Sexto intento: la plenaria decide empezar a discutir la ponencia de Humberto Mantilla – con la versión respaldada por el Gobierno – y no la de Guillermo Rivera. Se aprueban alrededor de 15 artículos. Se aplaza nuevamente la votación.
La Cámara de Representantes nombra una subcomisión de conciliación, que debe presentar el lunes festivo una propuesta sobre el texto de la ley que se discutirá en la plenaria.
La subcomisión no entrega su informe. Se aplaza nuevamente el debate.
Se reanuda la discusión, que al comienzo se vislumbra como prolongada, pero al cabo de unas horas la mayoría oficialista decide aprobar el proyecto en bloque, sin considerar que la subcomisión de conciliación no tuvo en cuenta a la oposición.
Los ponentes originales del proyecto logran la mayoría de votos entre los conciliadores del Senado y la Cámara que debían definir un texto final. Se aprueba en esta instancia la versión que no le gustaba al Ejecutivo.
El Presidente Álvaro Uribe pide hundir el texto que se concilió. Las mayorías oficialistas cumplen este propósito. Se plantea la posibilidad de que se comiencen a recoger firmas para un referendo, mientras Gobierno y oposición anuncian proyectos de ley por aparte que radicarían este 20 de julio.
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